Tuesday, October 21, 2008

Supercomputación, la Fórmula 1 de la Informáticaihzkef


Al igual que en el mundo del motor, la informática es un sector que necesita un banco de pruebas en donde se lleven a cabo experiencias reales muy exigentes. La Supercomputación es el tejido ideal para ello dado que supone la ejecución de complejos programas de cálculo científico que requieren de las mayores prestaciones en informática.


El sector de la supercomputación, también llamado cálculo científico o HPC (high performance computing) abarca los centros de proceso de datos tanto públicos como privados y que dan servicio a entidades investigadoras, Universidades y proyectos de iniciativa privada.

Es un segmento de mercado de pequeño valor porcentual respecto a toda la informática, pero es de importancia capital para los fabricantes de hardware y software. La Supercomputación tiene un valor crítico y estratégico. Los avances en la supercomputación de hoy se convertirán en avances de la informática comercial del mañana.

Centrándonos en las tecnologías de supercomputación, se crea un ciclo continuo de innovación que permite la evolución de las tecnologías de la información. En las últimas décadas, las arquitecturas de servidores y redes así como el empleo de Internet han sido previamente empleados y optimizados en HPC y su empleo masivo ha llegado posteriormente con el éxito conocido de todos.

Actualmente se emplean los llamados Superordenadores en casi todas las áreas investigación científica, en meteorología, exploración de hidrocarburos, defensa e industria automovilística y aeroespacial. Pero poco a poco se extiende el ámbito a otras aplicaciones, por ejemplo, recientemente las entidades dedicadas al mercado de capitales también emplean estas supermáquinas para analizar el comportamiento de productos financieros.

Muchas empresas y organismos públicos se ven influenciadas en mayor o menor medida por este segmento de la tecnología informática. A raíz de avances informáticos se han llegado incluso a crear nuevos subsectores empresariales como el de la Biotecnología que congrega empresas de todo el mundo en torno a la investigación en genética y proteómica, llevados a cabo por superordenadores o redes internacionales de cálculo bioinformático.

Las tendencias tecnológicas de este sector se centran en la compartición de recursos informáticos. Dado lo elevado de las inversiones necesarias en infraestructuras (los centros actuales contienen miles y decenas de miles de procesadores) se intenta interconectar los CPD’s entre sí en las denominadas GRID o redes de intercambio de servicios de computación.

Además se implantan ordenadores estándares (siempre más económicos y fáciles de mantener) en los llamados clusters o granjas de servidores, que corren normalmente con software abierto sobre sistema operativo LINUX, ampliamente conocido por los profesionales del sector y con costes muy bajos. Con estos sistemas informáticos se abordan los retos de crecimiento continuo (escalabilidad) así como la flexibilidad y manejabilidad que se requieren para adaptarse a los distintos proyectos de investigación actuales.

Aunque los ordenadores actuales son muy rápidos y potentes, manejando fluidamente grandes volúmenes de datos a través de redes de comunicaciones de última generación, la realidad es que aún queda mucho por mejorar puesto que los científicos abordan desafíos hasta ahora impensables, el llamado “gran challenge application” o aplicaciones software para las cuales todavía no se ha construido el superordenador capaz de soportarlo. Ello obliga a la industria informática y de telecomunicaciones a una continua innovación y a grandes inversiones en nuevos materiales y dispositivos que al final beneficiarán a toda la comunidad de usuarios informáticos.

Grandes fabricantes como HP ponen en marcha programas de colaboración con entidades científicas de todo el mundo, con financiación cruzada y con transferencia de tecnología de forma que se puedan abordar retos muy significativos. En España, proyectos como ORIGENES, destinado a desvelar el origen de la vida, o iniciativas en Bioinformática y Proteómica así como en ciencias medioambientales, son un ejemplo de los acuerdos llevados a cabo con centros de investigación públicos y en donde participan científicos españoles con ingenieros de los laboratorios de la corporación de la multinacional informática.

España ha conquistado en los últimos años un papel mucho más importante que en el pasado, dentro de los rankings de superordenadores en activo, teniendo ahora una infraestructura de cálculo que impulsa incluso proyectos de la empresa privada con recursos locales. Es fundamental la inversión en I+D para no quedarnos en la cola del mundo civilizado, es fundamental por tanto disponer también de algunos buenos F1 informáticos.
Por Isidro Cano. Director de Supercomputación HP España


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